miércoles, 25 de abril de 2012

angeles y demonios

Nietzsche: "La parábola del loco con la linterna".

"¿No habéis oído hablar de ese hombre loco que, en pleno día, encendía una linterna y echaba a correr por la plaza pública, gritando sin cesar, “busco a Dios, busco a Dios”? Como allí había muchos que no creían en Dios, su grito provocó la hilaridad. “Qué, ¿se ha perdido Dios?”, decía uno. “¿Se ha perdido como un niño pequeño?”, preguntaba otro. “¿O es que está escondido? ¿Tiene miedo de nosotros? ¿Se ha embarcado? ¿Ha emigrado?” Así gritaban y reían con gran confusión. El loco se precipitó en medio de ellos y los traspasó con la mirada: “¿Dónde se ha ido Dios? Yo os lo voy a decir”, les gritó. ¡Nosotros lo hemos matado, vosotros y yo! ¡Todos somos sus asesinos! Pero, ¿cómo hemos podido hacer eso? ¿Cómo hemos podido vaciar el mar? ¿Y quién nos ha dado la esponja para secar el horizonte? ¿Qué hemos hecho al separar esta tierra de la cadena de su sol? ¿Adónde se dirigen ahora sus movimientos? ¿Lejos de todos los soles? ¿No caemos incesantemente? ¿Hacia adelante, hacia atrás, de lado, de todos lados? ¿Hay aún un arriba y un abajo? ¿No vamos como errantes a través de una nada infinita? ¿No nos persigue el vacío con su aliento? ¿No hace más frío? ¿No veis oscurecer, cada vez más, cada vez más? ¿No es necesario encender linternas en pleno mediodía? ¿No oímos todavía el ruido de los sepultureros que entierran a Dios? ¿Nada olfateamos aún de la descomposición divina? ¡También los dioses se descomponen! ¡Dios ha muerto y nosotros somos quienes lo hemos matado! ¿Cómo nos consolaremos, nosotros, asesinos entre los asesinos? Lo que el mundo poseía de más sagrado y poderoso se ha desangrado bajo nuestro cuchillo. ¿Quién borrará de nosotros esa sangre? ¿Qué agua podrá purificarnos? ¿Qué expiaciones, qué juegos nos veremos forzados a inventar? ¿No es excesiva para nosotros la grandeza de este acto? ¿No estamos forzados a convertirnos en dioses, al menos para parecer dignos de los dioses? No hubo en el mundo acto más grandioso y las futuras generaciones serán, por este acto, parte de una historia más alta de lo que hasta el presente fue la historia. Aquí calló el loco y miró de nuevo a sus oyentes; ellos también callaron y le contemplaron con extrañeza. Por último, arrojó al suelo la linterna, que se apagó y rompió en mil pedazos: “He llegado demasiado pronto, dijo. No es aún mi hora. Este gran acontecimiento está en camino, todavía no ha llegado a oídos de los hombres. Es necesario dar tiempo al relámpago y al trueno, es necesario dar tiempo a la luz de los astros, tiempo a las acciones, cuando ya han sido realizadas, para ser vistas y oídas. Este acto está más lejos de los hombres que el acto más distante; y, sin embargo, ellos lo han realizado.”

El chino hamann: "La revelacion del cielo".


domingo, 29 de enero de 2012

Florcita azul!!!!, bolsita azu????





Las tardes dominantes del monótono trabajo que gobiernan las mentes de los más sumisos participantes, son escenario también de concluyentes revelaciones de una buena conversación me hizo conocer esta canción bajo el título de "Bolsita Azul".
Las percusiones costeras dominan el ritmo del cuerpo mientras la guitarra sintetizada (eléctrica) cubre melódicamente el grito mestizo de un caudillo cantante popular, bolsita azul, en la voz de Chacalón se convierte también en un romance con el pueblo, en una causa incierta pero para cada uno muy personal.
Quizá la ignorancia nos golpee, pero a que mierda se refiere Chacalón al gritar con orgullo provinciano bolsita azul, un objeto que no tiene dulces olores ni mucho menos mágicos encantos. Cuando la verdad me atravesó como un dardo al tórax, comprendí el sentido de esta hermosa canción cuyo nombre original es Florcita Azul y que Chacalón, según cuentan algunas personas no tan conocedoras de la verdad ni de la mentira, cambio el nombre para esquivar, con toda la criollada limeña, algunos pagos por derechos de autor.
El tema de autoría de los kjarkas, más específicamente de Ulises Hermosa, tiene bajo el velo de la humildad toda una verdadera relevancia histórica en la música latinoamericana que se merece apreciar. Bajo la interpretación de los autores, logro una verdadera hazaña al participar en 1984 de manera alturada, cuando por primera vez los kjarkas participan en el décimo quinto
festival Yamaha de la canción del mundo realizado en Tokio Japón donde también fueron invitados más de 53 países con más de mil ochocientas 27 canciones, logrando destacarse dentro de los 10 primeros puestos, representando a todo un pueblo y sobre todo a ellos mismos con un coraje que nunca flaqueo y que siempre caracterizará al pueblo latinoamericano en su conjunto como pueblos mestizos que somos.