martes, 12 de abril de 2011

Ayer tuve muchas razones

El huracán de sentimientos que al final lleva tu nombre, inmenso mar que largos años estuvo vacio, y tú con un soplido inundaste de ilusión, de globos rojos y de estrellas infinitas.

Contar hasta 5 nunca fue tan bueno y aun tengo en mis labios el rose exacto de aquel carmesí, el temblor de mis manos al conocer tu cuerpo. El latido intenso de mi corazón desesperado y el recuerdo perfecto de las sombras más profundas de tu piel con el que hicimos un cielo en la tierra por unos instantes eternos, un sueño despierto que ni los dioses podrían borrar de la tierra porque creamos nuestra propia ciencia que estudia una gran amistad entreverada al arte de amar.