lunes, 24 de mayo de 2010

En la noche cuando a ciegas su alma acompaña el sendero insierto de nuestro devenir
me deja admirar su caminada valiente de mujer madura,
sus cabellos cortos de un negro azabache infinitos como la profundidad del universo,
su rostro redondo de perfil apasionado decorado con el dulce carmesí de sus labios,
su cuerpo de cálida belleza que refleja aromas de canela, su simpatia agil, atrevida y en el aire aun flotan las curvas, todas formando partes de un todo que decora el cielo eterno del amor.

No hay comentarios:

Publicar un comentario